Subscribe:

Labels

10 de diciembre de 2009

La serenidad


La serenidad es una virtud que se consigue con tiempo y esfuerzo. Saber mantener la calma en los momentos difíciles y ante las preocupaciones, es un logro que sólo lo consiguen las personas serenas. Debemos saber qué nos hace perder la serenidad y qué podemos hacer para conseguirla.

¿Qué es la serenidad?

La serenidad es sosiego, paz, autocontrol, tranquilidad, calma... Es una actitud sosegada y calmada ante cualquier acontecimiento por contrario o complicado que sea. Es saber enfrentarse a las contrariedades y a la adversidad, sin caer en la desesperación ni en la impaciencia sino manteniendo una actitud reflexiva que permita valorar y ver la magnitud del problema buscando soluciones desde la calma y la reflexión. Las personas serenas poseen mayor control de sus emociones, no dejan que su estado de ánimo o sus problemas afecten al trato con los demás y mantienen siempre un trato cordial y tranquilo con quienes les rodean. No se dejan llevar por sus sentimientos, permaneciendo siempre calmados, tanto en los momentos o circunstancias que les producen gran exaltación, como en aquellos otros totalmente contrarios, donde predomina el desánimo o la tristeza. Estas personas no se dejan llevar por los impulsos ni por las prisas, piensan antes de actuar y sus actos son el resultado de pensamientos meditados y ponderados. Mantienen la serenidad en los momentos difíciles y no se impacientan ante situaciones imprevistas. Poseen un gran dominio de sí mismas y también de su entorno, al tener una visión más objetiva de lo que acontece.

La serenidad ante las actitudes de los demás

Hay quien no acepta a los demás tal y como son. No soportan sus defectos o carencias y esperan que modifiquen una conducta concreta o que realicen un cambio en algún aspecto de su carácter o personalidad que no les gusta. En caso contrario, no son capaces de mantener con ellos una relación serena y equilibrada. No son conscientes de que siempre hay que contar con algunas limitaciones nuestras o de los demás, y que no aceptarlas, sólo genera sufrimiento y malestar. Hemos de saber que la serenidad sólo depende de nosotros mismos y de nuestro interior y no de las conductas de otras personas. Es un error tratar de cambiar a alguien o algo que no es susceptible de cambio o mejora. Lo fundamental es vencer esos pequeños obstáculos que nos irritan o molestan desde nuestro interior y no otorgarle a nadie ni a nada, un poder sobre nosotros que no poseen. Aceptar a los demás con sus defectos y limitaciones y tratar de entenderlos, es la mejor actitud que podemos mantener ante cualquier persona, además de la más inteligente y respetuosa. Hemos de tener claro que mantener una actitud serena en todo momento no depende de los demás ni de las circunstancias sino de nosotros y de nuestros pensamientos.

Causas que nos alejan de la serenidad

Existen algunas circunstancias que nos impiden o dificultan desarrollar la serenidad. Tratar de reconocerlas nos ayudará a superarlas: - Cuando no conocemos los puntos débiles o las limitaciones personales. Debemos distinguir claramente nuestras posibilidades ante determinados objetivos y metas, y no proponernos objetivos inalcanzables, que sólo lograrían un continuo descontento con nosotros mismos y la pérdida de serenidad. - Cuando no tenemos tiempo o un lugar para estar solos y poder pensar con tranquilidad sobre nuestras preocupaciones y sobre nuestra vida. No podemos poner en orden nuestros pensamientos y eso, no sólo nos hacer perder la serenidad sino que dificulta también nuestra forma de pensar y actuar. - Cuando tratamos de dar una solución inmediata a los problemas o nos impacientamos ante la espera de acontecimientos que se demoran más de lo previsto. Hemos de tener en cuenta que hay cosas que no dependen de nosotros.

Cómo conseguir ser una persona serena

Para llegar a ser una persona serena se requiere tiempo, esfuerzo y voluntad. Veamos a continuación algunas sugerencias para lograr un comportamiento sereno: - Conocernos mejor. Tener un conocimiento de nosotros mismos lo suficientemente amplio, como para conocer qué situaciones son las que nos hacen perder la serenidad y tratar de evitarlas o saber cómo actuar para no perder la calma. - El trabajo responsable y bien hecho. La satisfacción personal y la tranquilidad que nos produce el haber realizado nuestras tareas a la perfección a pesar de los contratiempos, de la tensión o del estrés que podamos estar sufriendo, nos produce serenidad. - Tener pensamientos positivos sobre los demás. Ver lo mejor de cada persona y saber disfrutar de quienes nos rodean respetando y aceptándolos como son. - Siendo uno mismo, sin fingir un aspecto de nuestro carácter que no corresponde con nosotros y no demostrando afecto o interés cuando no lo sentimos. Debemos también reconocer los errores y equivocaciones que cada uno pueda tener y tratar de corregirlos. - Procurar descanso físico y una buena alimentación. Aunque no parezca tener relación, todos hemos podido experimentar alguna vez como la falta de alimento, de sueño o descanso cambia el carácter de las personas y las vuelve más nerviosas e irascibles. - Procurar un entorno ordenado y un orden de valores. Alcanzar la serenidad sin orden es muy difícil ya que puede dar lugar a situaciones de falta de control. Encontrar un objeto que buscamos o terminar un trabajo con rapidez, son situaciones que se verán afectadas por el desorden. Necesitamos orden y organización en nuestra vida, no sólo con los objetos materiales, sino también con respecto a prioridades y valores. Hemos de ordenar nuestras ideas y preferencias para actuar de forma coherente y serena.


0 comentarios: